miércoles, 23 de mayo de 2007

Corriente de la Consciencia III

Me haces sentir como un ente sin corazón, que sirve solo para hacerte nua prueba, enseñarte algo de un ramo o como un mero soporte para tu cabeza, mas sé que yo no hago lo mismo por ti, por eso te odio, por hacerme sentir nada,
por quitarme las ganas de sentir,
por no ser recíproca,
¿¡por qué!?
¿hay que ser así?
No, estoy seguro de que no,
no es necesario herir a alguien, profundizar la herida y luego jugar con el puñal aún anlcado en la incisión para satisfacer el morbo o qué se yo, tu diversión,
por eso te odio,
te odio
¡TE ODIO!

(pausa)

Quisiera creer que te odio, pero no puedo, si de verdad mi mente fuera más fuerte que mi corazón, evitaría que éste se adueñara de mi mano y escribieran estos párrafos,
evitaría que mis ojos ahora estuviesen humedecidos por ti,
mas aún me queda temple para evitar que las lágrimas caigan y ensucien estas letras o la divinidad de una página en blanco: refucio de mi dolor.