ya
no hay mucho ke decir
esta la acabo de escribir hace un rato en un estacionamiento de mi edificio con una lágrima atorada
y no pude agunatarme las ganas de sentir el deber de subirla de inmediato
aunke debo admitir ke hay dos corrientes ke jamás subi, eso:
maldita tu persona indigna de mis lágrimas,
cada una de las que por ti dejé caer y la que quiere brotar justo ahora de mi ojo.
¿cómo hablará un hombre enamorado?
algun dia este hombre lo supo, mas aquel personaje de los santos días idos se ha marchado a su re fugio esperando que otra ánima pueda golpear a su puerta con real razón, o incluso tú pudieras hacerlo volver a salir,
pero dudosa es su vuelta por ti,
seguro que eesta vez no dejará caer su inocencia en manos crueles como las tuyas de modo tan fácil,
seguro atenderá sus próximos dos llamados con suma cautela,
no dejará que otro ser maligno buscando solo placer halle en su corazón la entrega que te dió a ti de modo casi angelical: perfectamente pura,
que no busca solo el placer propio carnal, sino que busca su equilibrio, su complemento;
complemento que con falsas máscaras hiciste creer hallaría en ti...
maldita mujer.
Digna de tu altar... me arrepiento, aunque no deba,
mejor corrijo y solo, con el mismo esmero y ahínco que tuve para fabricar tu altar y alzarte en él
deberé desarmarlo y guardarlo en mis bolsillos para aquella mujer que de verdad sea digna de llamarse DAMA... MI DAMA,
porque al parecer ya no existen damas,
ni quién quiera serlo,
y el día en que halle a la mujer que desee serlo,
el caballero o intento de serlo saldrá de su refugio para abrazarla y tenerla a mi lado mientras lo merezca.
Todo lo necesario es amar, por eso no debo de cir que te odio,
pero si desarmo tu altar,
cuida no caer muy duro,
porque necesitarás tu cuerpo para cuidarte,
porque si undía te ofrecí el mio para escudarte y ayudarte,
hoy puedes contarlo como perdido,
aunque admito que puedes recuperarlo:
aún te sostiendes de mi mano,
pero cuida que el sudor por tu temor a amar invada tu mano y te haga resbalar de la mia,
pues en ese instante no tendré más opción que verte caer con la última lágrima que derrame por ti.
eso
